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jueves, 18 de noviembre de 2010

Hace frío en otoño

Última hora, nos ha tocado el Atletico de Madrid en la Copa del Rey. ¡Partidazo, amigos!


La soledad del delantero centro

A lo largo de la semana daba vueltas y vueltas al artículo que, por placer y no por obligación, semanalmente publico. Buscaba un macguffin, un punto de partida, una señal. Tampoco es fácil hablar de un 0-0 en el Sardinero, no jodamos.

No te obceques, hombre
Y hoy, tan rápido como la humedad penetra en los huesos en Metrópolis, he sentido la soledad del delantero centro. Han vuelto a mi cabeza las imágenes de Osvaldo, perdido en el barrizal cántabro; pidiendo un balón que nunca le llegará en condiciones: atusandose los cabellos, en un gesto que me recuerda al gran Esnaider. Maldiciendo por ese remate errado. Peleándose hasta con su padre.

Sobre capitales y provincias

No, no deberíamos meternos en los berenjenales de Mourinho. Es cierto que lo que ha dicho es una falta de respeto, porque de Preciado no podemos dudar, es de los nuestros. Ya lo ha demostrado. Pero es una cosa entre el portugués y el de Santpedor, y Mou sabe que atacando a sus amigos no tan solo desvía la atención y motiva a los suyos, jugadores y publico. No. Busca cumplida venganza por los agravios sufridos.

Por eso, ¿qué tenemos que decir nosotros, que siempre hemos recibido comentarios de ese tipo por parte de directiva y jugadores del equipo metropolitano? ¿Algún entrenador de otro conjunto les ha cerrado la boca? No es nuestra guerra.

Racing 0 – Espanyol 0

El encuentro del pasado domingo sirvió para:

1.- Mostrar nuestra devoción por el club metiéndonos en un bar (Dios bendiga al Chatico, uno de los mejores refugios de pericos en metropolis) para aguantar 90 minutos de imprecisiones y juego errático.

Futuro
2. –Que, por fin, si no sabemos ganar, al menos salvamos los muebles. Estos puntos son más importantes de lo que parece. Para los que se lamenten de haber perdido dos puntos, les ruego que miren la alineación. Hacemos mucho con lo que tenemos.

3.- Esta semana lo ha dicho Pochettino: Jordi Amat es nuestro refuerzo de invierno. Decidido y sin complejos. Una garantía de futuro.

Toma el dinero y corre

Bien por nuestra directiva por no doblegarse ante el atropello que supone el reparto de dinero que Madrid y Barça han pactado y que condena a la Liga Española a un dialogo de besugos que, a la larga, matará la gallina de los huevos de oro. Bien por David Trueba hoy en El Pais


domingo, 5 de septiembre de 2010

Jesucristo en Metrópolis

Ajeno a la tumultuosa exaltación de la raza tras el Apocalipsis Sudafricano –uno es antinacionalista de cualquier clase y seguidor de Italia, ya que creo que las afinidades futboleras son de estilo y no de lenguas ni imperios -, transito por estos días que anuncian el fin mental de las vacaciones con algunos temas en la cabeza.

Uno de ellos es la mitomanía o exaltación del sujeto futbolero como héroe, como ejemplo a seguir por la comunidad. Dios nos coja confesados. Supongo que si pongo nombre y apellidos a todo esto conseguiré que no huyan despavoridos de este blog.

El 23

Siempre blanquizaul
El pasado domingo, primer partido de Liga, un joven de 13 años, como mucho, sentado a mi vera gritaba indignado “¡No!, ¡como puede llevar ese tío (nota: el tío era Dátolo) el numero 23!”. Ese chico, probablemente, no tiene ni idea de qué representa Tamudo para el Espanyol. Ni creo que tenga muchos recuerdos visuales.

Esa criatura se limita a repetir el discurso divinizador que una parte de la afición ha mantenido y que nos ha llevado a casi una escisión en la grada: los tamudistas y los graciasportodoTamudoperoestosehaacabado.

Del mismo modo, cuando Galán, desafortunadamente, introdujo el balón en la meta de Cristian, no dejaba de llamarlo inútil.

Conclusión: las mitomanias crean futuros energúmenos acríticos. Ayudemos a nuestra juventud: no seamos becerros.

El Mesías y sus fans

Aprovecho para compartir mi risa con ustedes. El affaire Guardiola-Ibra, con el manifiesto desprecio hacia el entrenador por parte del jugador y de su representante, han movilizado a toda la caverna mediática catalana.

La defensa de TV3 y los tebeos satélites de su Mesías ha sido de libro. De libro de religión. Ellos tienen su mito, infalible, como el Papa. Y así lo transmiten a sus masas en el Año 3 de la Victoria que, cegadas por la pasión, son incapaces de preguntarse que coño ha pasado y dónde han ido a parar tantos minolles.

 Lástima que sean monoteístas y, por tanto, excluyan a todo aquel que no sea de su religión. Si no serian graciosos y hasta simpáticos. Bueno, vale, reconozco que algunos de ellos son buena gente. Hasta son amigos.