Pero vamos a ver, coño, la pregunta no es por qué somos pericos, la pregunta es ¿por qué no lo sois vosotros? Con este ánimo, intentaremos narrar el día a día de un perico rodeado de enemigos del bien que sólo está feliz cuando va a misa a Connellá.
Entonces Dios dijo: "Hágase el Apanyol". Y el Apanyol se hizo.
Dios vio que el Apanyol era bueno, y lo separó de las tinieblas mediáticas;
y llamó Día al Apanyol y Noche al otro equipo metropolitano. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día. Apanyol-Getafe. No faltéis, nos necesitan. Los necesitamos.
Gracias a Trinxo por empujarme.