¿Qué, eh? ¿Ahora qué? ¿Quién era el listo que hablaba de actitud, eh? ¿Y el qué criticaba a Luís García? Vale, me la envaino.
Mallorca 0 - Espanyol 1
¿Cómo se transmite la sensación que tuvieron ayer miles de seguidores del Espanyol mientras seguían el partido? Que digo miles, millones. Vamos a intentar ordenar los pensamientos, entenderlos e intentar transmitirlos incluso para seguidores de galácticos, pixaparfums y portavoces del PP.
1.- Este año conquistaremos el mundo.
2.- Penalty. No nos planteamos que lo sea o no. Nos importa un carajo. Nos han pitado un penalti a favor. Y sabíamos que iba a entrar. No había miedo a fallarlo, solo podía entrar.
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| ¿te he dicho que te quiero? |
3.- Expulsión. Un escalofrío recorre la espina dorsal. Solo se me ocurre otra imagen masculina para definir ese momento: nuestro sexo se retrae hasta desaparecer por completo, retráctil y acobardado, como introducido en bolsas de hielo.
4.- Ataque, ataque y ataque. Gozo sin límite. Sabemos que no le vamos a hacer un gol ni al arco iris, pero que sensación de plenitud.
5.- Defensa, defensa, defensa. Orden, repliegue, ayudas. Que sensación intelectual más agradable. Nos sentimos un equipo grande atrás.
Ensaimadas
Esta historia me la contó otro perico. Es eso, un cuento. Hace unos años, en la penúltima jornada de Liga, nos jugábamos el descenso (vaya, que novedad). Al parecer, alguien le había prometido unos bombones a los jugadores del Mallorca, que no se jugaban nada. Ya saben ustedes, unos obsequios, unas fruslerías.
El caso es que la primera parte acabo con un 0-2. Al llegar al vestuario, parece que no habían llegado aún las golosinas. Y lo que es peor, no iban a llegar. Así que el chico que no tuvo feeling con Guardiola se enfadó, y con él sus compañeros, y el partido acabo 4-2. Luego lo resolvimos con el Murcia en casa, a Dios gracias.
Minutos musicales
Amigos, amigas, esto es lo que sentimos al acabar el partido. Vamos, que si veo a Pochettino lo abrazo y hasta le doy un beso.
