Mostrando entradas con la etiqueta Tamudo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tamudo. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de octubre de 2010

Tamudo

Acabo de leer el post de Juanma Iturriaga en su blog de El País. Genuflexión y aplausos. Una acertada reflexión sobre la vinculación emocional con una entidad deportiva, en su caso desde dentro y desde fuera, como jugador y como aficionado, como joven y desde la madurez.

Un tío grande

No sabia que escribir sobre la visita al campo de la Real Sociedad. Vaya desde aquí mi admiración a ese club por ser capaz de corregir los errores de los últimos años y regresar a los orígenes. Claro que, si siguiéramos en época de vacas gordas, no se si lo hubieran hecho. Como tantos otros, ojo.

En el fondo, lo que realmente no sabia era que escribir sobre Tamudo. Pensaba en los memos, que se frotan las manos esperando una goleada capitaneada por el de Santa Coloma. Pensaba en una afición escindida (Tamudo sí, Tamudo no). Pensaba, pensaba...y Juanma me ha dado frases que expresan mi pensar.

Gracias, maestro
Un día explotó el affaire Tamudo. Y no sabemos que paso, por mucho que algunos se erijan en conocedores de todos y cada uno de los detalles, ya sean económicos, deportivos o sentimentales. Así que, si me permitís sustituir Madrid por Tamudo, copio y pego las acertadas palabras de Iturriaga, que hago mías:

El otro día pensé que quizás se debe a que para mí Tamudo es más novia que madre. Me explico. Cuando sigues a un jugador a edad temprana, la relación que se establece es parental. En decir, que pase lo que pase y hagan lo que hagan, siguen siendo tus padres y a los padres se les quiere toda la vida. Ahora bien, hay veces que te identificas y adhesionas a ciertos jugadores más adelante, por las casualidades o afinidades que sean, y entonces la relación es más de pareja. Es decir, que puedes estar enamorado hasta las cachas pero también puedes atravesar fases de desencanto que te hagan pensar incluso en la separación. Puede que por una tercera persona o simplemente porque ves que la relación no funciona y esa chica que te hacía babear ha cambiado. O has cambiado tu. El caso es que la cosa no marcha. 

Tamudo. RESPECT. Siempre.

El rincon de Metlikovetz

Pues eso, como cada semana tenéis aquí su artículo semanal en El País. Una hilarante reflexión alrededor de los árbitros, esos fenómenos de la naturaleza.


domingo, 5 de septiembre de 2010

Jesucristo en Metrópolis

Ajeno a la tumultuosa exaltación de la raza tras el Apocalipsis Sudafricano –uno es antinacionalista de cualquier clase y seguidor de Italia, ya que creo que las afinidades futboleras son de estilo y no de lenguas ni imperios -, transito por estos días que anuncian el fin mental de las vacaciones con algunos temas en la cabeza.

Uno de ellos es la mitomanía o exaltación del sujeto futbolero como héroe, como ejemplo a seguir por la comunidad. Dios nos coja confesados. Supongo que si pongo nombre y apellidos a todo esto conseguiré que no huyan despavoridos de este blog.

El 23

Siempre blanquizaul
El pasado domingo, primer partido de Liga, un joven de 13 años, como mucho, sentado a mi vera gritaba indignado “¡No!, ¡como puede llevar ese tío (nota: el tío era Dátolo) el numero 23!”. Ese chico, probablemente, no tiene ni idea de qué representa Tamudo para el Espanyol. Ni creo que tenga muchos recuerdos visuales.

Esa criatura se limita a repetir el discurso divinizador que una parte de la afición ha mantenido y que nos ha llevado a casi una escisión en la grada: los tamudistas y los graciasportodoTamudoperoestosehaacabado.

Del mismo modo, cuando Galán, desafortunadamente, introdujo el balón en la meta de Cristian, no dejaba de llamarlo inútil.

Conclusión: las mitomanias crean futuros energúmenos acríticos. Ayudemos a nuestra juventud: no seamos becerros.

El Mesías y sus fans

Aprovecho para compartir mi risa con ustedes. El affaire Guardiola-Ibra, con el manifiesto desprecio hacia el entrenador por parte del jugador y de su representante, han movilizado a toda la caverna mediática catalana.

La defensa de TV3 y los tebeos satélites de su Mesías ha sido de libro. De libro de religión. Ellos tienen su mito, infalible, como el Papa. Y así lo transmiten a sus masas en el Año 3 de la Victoria que, cegadas por la pasión, son incapaces de preguntarse que coño ha pasado y dónde han ido a parar tantos minolles.

 Lástima que sean monoteístas y, por tanto, excluyan a todo aquel que no sea de su religión. Si no serian graciosos y hasta simpáticos. Bueno, vale, reconozco que algunos de ellos son buena gente. Hasta son amigos.