Mostrando entradas con la etiqueta Dátolo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dátolo. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de octubre de 2010

La familia bien, gracias

En estos tiempos tan confusos -por mentirosos, por traicioneros- es un alivio y un orgullo ver como la familia sale adelante. Y no por inercia ni por herencia (ostias, que rima más chunga), sino por ganas, por fe en uno mismo, por respeto a tu pasado. Hay tanto mediocre suelto a nuestro alrededor, que el talento, por pequeño o esporádico que sea, se cotiza al alza.

Y todo se resume en mirarte en el espejo y saber quién eres, sin fustigarte por los errores ni subirte a la parra por los aciertos. Y en no dejarte acobardar por el menosprecio de los mediocres, cuya vara de medir es su propia estupidez.

¿Y esto a que viene, filósofo? Ah, amigos, la vida y el fútbol siempre van de la mano. Y si es el Espanyol, más todavía.

Espanyol 2 – Levante 1

Veinte minutos de escándalo. Así. Un lujo en Cornellà. Un equipo que puso velocidad de crucero y aplastó a su rival, que no sabía cómo ni por dónde lo iban a arrollar en la siguiente jugada. Y, aunque Verdú es el hombre del partido, creo que por fin podemos gritar en voz alta que hemos hecho un buen fichaje: Dátolo.

Dátolo, guapuuuuuuuu
En su primer partido de verdad, vimos a un jugador que desborda, que piensa, eléctrico cuando corresponde y vertical, siempre mirando hacia arriba. Cuanto necesitábamos algo así.

Luego seguimos con la misma película de miedo de siempre, la clásica bajona de la segunda parte. Esto no seria un problema si se reflejara en el marcador la voracidad de los primeros 20 minutos. Estaríamos leyendo en la prensa deportiva ese párrafo clásico: “el Espanyol manejo el tempo del partido en la segunda parte, dejando metros al rival para finalizar con un contraataque que dejo el marcador en un 3-0”. Jajaja, y un cuerno.

Nuestra manifiesta dificultad de hacer goles (noticia: ¡gol de Callejón!) hace que vivamos segundas partes de infarto. Y no lo digo por mi, no, si no por los más de 26.000 asistentes al partido de ayer, que vivimos más de 15 minutos acongojados, contra un rival con diez jugadores cuyo único argumento ofensivo eran los balones a la olla y a ver que sale.

Tenemos una ilusión tremenda. No dejemos que estos tiempos azorosos nos borren la sonrisa.

Paul Shirley, otro tío grande

Si ustedes no han leído aún ningún artículo de este señor, háganlo. Aunque no les guste el baloncesto ni la NBA, como es mi caso. Un ratillo de diversión, ironía y desparpajo garantizado cada semana.


lunes, 4 de octubre de 2010

Actitud

Real Sociedad 1- Espanyol 0

Es fascinante como el ser humano justifica y asume sus miedos y sus fracasos. No entendamos el fracaso de un modo negativo, no. Es algo así como no alcanzar los objetivos que el propio sujeto se marca como horizonte final.

Estos objetivos van ligados a la imagen que cada uno tiene de si mismo. Es decir, si el sujeto se percibe como el tío más guapo del mundo, léase Cristiano Ronaldo, no mojar el churro en cada discoteca de pueblo que visita se atribuye a su “ansiedad”. Tócate los huevos, ansiedad tienen los padres cuando no llegan a final de mes.

Si se percibe como un alma pura de belleza y bondad como sucede con los querubines metropolitanos, tan pagados de sí mismo, se atribuye a un error del sistema, a un defecto de la creación, una fractura del cosmos. No es que los demás estén ahí enfrente jugando a fútbol, no. Es que no estaban concentrados. Tocate los huevos x 2.

En cambio, nosotros, como seres superiores que somos, capaces de aplicarnos una autocrítica destructiva y sin concesiones, tenemos los santos eggs de decir que hicimos un buen partido (Luis García y Pochettino dixit)

Vamos a ver, vamos a ver. Hace un año, si exceptuamos la victoria de la pasada temporada en campo del Almería, que arrastramos una penosa racha en el mundo exterior. Parece que se debe a la mala suerte, al árbitro, a un rebote poco afortunado o a Forlín.

Claro, debe ser porqué jugamos de maravilla.

Ánimo, chaval
Seré breve. Hay una alarmante falta de actitud fuera de Cornellá que se arrastra durante 12 meses. Cierto es que tampoco es necesario rasgarse las vestiduras y ni gritar "!Es el Apocalipsis!", pero a ver si ponemos un poquito de ganas y desde el banquillo realizan su labor de levantar a la muchachada cuando andan espesos. Llevamos mucho tiempo así, muchas excusas y pocas soluciones. ¿O la realidad es que no hay banquillo con o sin lesionados?

La segunda parte contra el Osasuna y 10 jugadores ya debería haber hecho saltar las alarmas. No funciona el centro del campo. Duscher tiene una función específica y la hace bien, aunque el resto deja mucho que desear: Javi Marquéz no anda fino, Luis lleva un año para olvidar y Verdú puede llegar a enervarnos. Así que, ante esta perspectiva, solo nos queda confiar en la recuperación rápida de Dátolo que promete aportar al medio campo actitud y aptitud.

Las buenas noticias son dos: Victor Ruíz es nuestro gran central para muchos años y Álvaro puede hacer innecesario el fichaje de Sergio García. No esta mal, teniendo en cuenta que esta temporada sigue siendo de transición y aclimatación de los canteranos, que son muchos.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Jesucristo en Metrópolis

Ajeno a la tumultuosa exaltación de la raza tras el Apocalipsis Sudafricano –uno es antinacionalista de cualquier clase y seguidor de Italia, ya que creo que las afinidades futboleras son de estilo y no de lenguas ni imperios -, transito por estos días que anuncian el fin mental de las vacaciones con algunos temas en la cabeza.

Uno de ellos es la mitomanía o exaltación del sujeto futbolero como héroe, como ejemplo a seguir por la comunidad. Dios nos coja confesados. Supongo que si pongo nombre y apellidos a todo esto conseguiré que no huyan despavoridos de este blog.

El 23

Siempre blanquizaul
El pasado domingo, primer partido de Liga, un joven de 13 años, como mucho, sentado a mi vera gritaba indignado “¡No!, ¡como puede llevar ese tío (nota: el tío era Dátolo) el numero 23!”. Ese chico, probablemente, no tiene ni idea de qué representa Tamudo para el Espanyol. Ni creo que tenga muchos recuerdos visuales.

Esa criatura se limita a repetir el discurso divinizador que una parte de la afición ha mantenido y que nos ha llevado a casi una escisión en la grada: los tamudistas y los graciasportodoTamudoperoestosehaacabado.

Del mismo modo, cuando Galán, desafortunadamente, introdujo el balón en la meta de Cristian, no dejaba de llamarlo inútil.

Conclusión: las mitomanias crean futuros energúmenos acríticos. Ayudemos a nuestra juventud: no seamos becerros.

El Mesías y sus fans

Aprovecho para compartir mi risa con ustedes. El affaire Guardiola-Ibra, con el manifiesto desprecio hacia el entrenador por parte del jugador y de su representante, han movilizado a toda la caverna mediática catalana.

La defensa de TV3 y los tebeos satélites de su Mesías ha sido de libro. De libro de religión. Ellos tienen su mito, infalible, como el Papa. Y así lo transmiten a sus masas en el Año 3 de la Victoria que, cegadas por la pasión, son incapaces de preguntarse que coño ha pasado y dónde han ido a parar tantos minolles.

 Lástima que sean monoteístas y, por tanto, excluyan a todo aquel que no sea de su religión. Si no serian graciosos y hasta simpáticos. Bueno, vale, reconozco que algunos de ellos son buena gente. Hasta son amigos.