Yuto Nagatomo muestra la bandera de Japón tras la victoria del Inter en campo del Bayern.
Dolor. Y lo peor es que la desgracia aún no ha acabado para el pueblo japonés.
You'll never walk alone.
miércoles, 16 de marzo de 2011
jueves, 10 de marzo de 2011
Nos falla la toma de tierra
Hoy estamos en modo filósofo. Alerta.
De vez en cuando es necesario hacer una pausa. Tomar aire. Vivimos rodeados de pequeñas y grandes cosas que nos arrastran y nos confunden. En esas circunstancias, perdemos de vista lo que es realmente importante, lo que otorga sentido a nuestra vida. Nos enredamos en sesudos monólogos interiores, en mezquinas disputas con nuestro entorno. Y pensamos que nuestra magia esta muerta, que hemos perdido la gracia y, como los niños pequeños cuando tienen una rabieta, no conseguimos salir de una situación que se retroalimenta. Y que probablemente no es tan agónica como pensamos.
Si consigues frenar la locomotora desbocada, si eres capaz, te das cuenta que todo es mentira, como siempre ha sucedido. El mundo exterior siempre funciona en modo negativo y egoísta y, por tanto, no merece la pena perder el tiempo intentando cambiar las actitudes de los demás. Qué eres tú y lo que realmente quieres (y te quieren) lo que vale la pena. Y que es a partir de esos fundamentos que la casa se puede levantar y ser modelo para otros. Desde la propia virtud. Y, si es necesario, acabando con nuestros propios fantasmas a pedradas.
Supongo que todo lo anterior, y muchas cosas más, son las responsables de que uno sea perico. Miro a nuestro equipo y todo lo que le rodea, me miro en el espejo, y veo que somos iguales. A veces confundimos el tocino con la velocidad, nos enfrentamos en lugar de posicionarnos, nos ponemos de muy mala leche cuando vemos que lo que nos rodea es irracional y hostil o cuando intentamos cambiar la percepción de los demás respecto a nosotros mismos y vemos que continúan anclados en la estupidez de los tópicos. Nos rebelamos frente a la injusticia, y también frente a nuestras limitaciones. Desesperamos cuando, rozando un cielo imaginario con la punta de los dedos, vemos que el sueño se desvanece. Semos humanos.
Es en ese momento cuando debemos mirar a nuestro entorno y sonreír, sin miedo. Señalar e intentar cambiar lo negativo que hay de puertas adentro. Nunca este club ha tenido una masa social tan entregada, tan alegre. Una afición que día a día, y gracias en gran parte a un uso muy inteligente de las redes sociales, esta articulando un discurso en positivo. Y lo que es más importante, compartiéndolo sin ánimo de lucro. Situación que nos honra y nos coloca muy por encima del mercantilismo futbolero que opera a nuestro alrededor. Aquí hay mucho amor, payo.
No, nosotros no hemos perdido la esperanza. Tal vez el hostil mundo exterior es el que ha perdido la gracia. Aunque sí, en estos últimos partidos nos esta fallando la toma de tierra.
Resumen de los capítulos anteriores
La cosa, en mi ausencia, ha ido tal que así. Vamos, tampoco hace falta que se lo recuerde, pero forma parte de mi terapia o al menos es lo que me dijo el doctor:
Osasuna 4 - RCD Espanyol 0. Berlín. Un frío del carajo, imposible localizar un bar en el que poder ver el partido. Aún no han recibido la buena nueva, siguen anclados en el mercantilismo monopolista. De todos modos, menos mal que no lo ví. O al menos eso me cuentan.
RCD Espanyol 4 - Real Sociedad 1. L’Escala. Conduciendo el vehículo, mientras la familia dormita, disfruto la narración de la segunda parte de Sergi Mas y su equipo. Respiro aliviado: ni Tamudo ha marcado un gol decisivo ni los chavales han bajado la guardia.
RCDE Espanyol 1 - Mallorca 2. Cornellà. Gran, gran, gran primera parte de fútbol. Enorme. Dos equipos que quieren ganar, que tratan con cariño al balón, que tienen un plan. Y una segunda parte de bajón ¿físico?. A principios de temporada, cuando el estadio era un fortín, habíamos vivido situaciones similares, el pánico a las segundas partes. La diferencia es la sólidez defensiva. La volveremos a recuperar.
Levante 1 RCD Espanyol 0. Cal Rosal, Penya Espanyolista del Berguedà. Pasmo total. Frente a un equipo muy inferior, atenazados tal vez por el miedo, no damos una a derechas. Javi Máaaaaarquez, vuelve por Dios.
Nunca estaremos suficientemente agradecidos a los granotas por el homenaje del minuto 21. Lagrimas. Gracias.
Tampoco vayamos a ponernos loc@s
Sí, hemos vendido. Sí, flojeamos atrás, andamos aún un tanto verdes. A lo mejor toca ser un poco amarrategui hasta que los engranajes vuelvan a funcionar. Y también tenemos un número elevado y preocupante de lesionados. A cambio hemos descubierto a Javi López, que no es poco.
El futuro es tuyo, Poche. Y de todos.
De vez en cuando es necesario hacer una pausa. Tomar aire. Vivimos rodeados de pequeñas y grandes cosas que nos arrastran y nos confunden. En esas circunstancias, perdemos de vista lo que es realmente importante, lo que otorga sentido a nuestra vida. Nos enredamos en sesudos monólogos interiores, en mezquinas disputas con nuestro entorno. Y pensamos que nuestra magia esta muerta, que hemos perdido la gracia y, como los niños pequeños cuando tienen una rabieta, no conseguimos salir de una situación que se retroalimenta. Y que probablemente no es tan agónica como pensamos.
Si consigues frenar la locomotora desbocada, si eres capaz, te das cuenta que todo es mentira, como siempre ha sucedido. El mundo exterior siempre funciona en modo negativo y egoísta y, por tanto, no merece la pena perder el tiempo intentando cambiar las actitudes de los demás. Qué eres tú y lo que realmente quieres (y te quieren) lo que vale la pena. Y que es a partir de esos fundamentos que la casa se puede levantar y ser modelo para otros. Desde la propia virtud. Y, si es necesario, acabando con nuestros propios fantasmas a pedradas.
Supongo que todo lo anterior, y muchas cosas más, son las responsables de que uno sea perico. Miro a nuestro equipo y todo lo que le rodea, me miro en el espejo, y veo que somos iguales. A veces confundimos el tocino con la velocidad, nos enfrentamos en lugar de posicionarnos, nos ponemos de muy mala leche cuando vemos que lo que nos rodea es irracional y hostil o cuando intentamos cambiar la percepción de los demás respecto a nosotros mismos y vemos que continúan anclados en la estupidez de los tópicos. Nos rebelamos frente a la injusticia, y también frente a nuestras limitaciones. Desesperamos cuando, rozando un cielo imaginario con la punta de los dedos, vemos que el sueño se desvanece. Semos humanos.
Es en ese momento cuando debemos mirar a nuestro entorno y sonreír, sin miedo. Señalar e intentar cambiar lo negativo que hay de puertas adentro. Nunca este club ha tenido una masa social tan entregada, tan alegre. Una afición que día a día, y gracias en gran parte a un uso muy inteligente de las redes sociales, esta articulando un discurso en positivo. Y lo que es más importante, compartiéndolo sin ánimo de lucro. Situación que nos honra y nos coloca muy por encima del mercantilismo futbolero que opera a nuestro alrededor. Aquí hay mucho amor, payo.
No, nosotros no hemos perdido la esperanza. Tal vez el hostil mundo exterior es el que ha perdido la gracia. Aunque sí, en estos últimos partidos nos esta fallando la toma de tierra.
Resumen de los capítulos anteriores
La cosa, en mi ausencia, ha ido tal que así. Vamos, tampoco hace falta que se lo recuerde, pero forma parte de mi terapia o al menos es lo que me dijo el doctor:
Osasuna 4 - RCD Espanyol 0. Berlín. Un frío del carajo, imposible localizar un bar en el que poder ver el partido. Aún no han recibido la buena nueva, siguen anclados en el mercantilismo monopolista. De todos modos, menos mal que no lo ví. O al menos eso me cuentan.
RCD Espanyol 4 - Real Sociedad 1. L’Escala. Conduciendo el vehículo, mientras la familia dormita, disfruto la narración de la segunda parte de Sergi Mas y su equipo. Respiro aliviado: ni Tamudo ha marcado un gol decisivo ni los chavales han bajado la guardia.
RCDE Espanyol 1 - Mallorca 2. Cornellà. Gran, gran, gran primera parte de fútbol. Enorme. Dos equipos que quieren ganar, que tratan con cariño al balón, que tienen un plan. Y una segunda parte de bajón ¿físico?. A principios de temporada, cuando el estadio era un fortín, habíamos vivido situaciones similares, el pánico a las segundas partes. La diferencia es la sólidez defensiva. La volveremos a recuperar.
Levante 1 RCD Espanyol 0. Cal Rosal, Penya Espanyolista del Berguedà. Pasmo total. Frente a un equipo muy inferior, atenazados tal vez por el miedo, no damos una a derechas. Javi Máaaaaarquez, vuelve por Dios.
Nunca estaremos suficientemente agradecidos a los granotas por el homenaje del minuto 21. Lagrimas. Gracias.
Tampoco vayamos a ponernos loc@s
Sí, hemos vendido. Sí, flojeamos atrás, andamos aún un tanto verdes. A lo mejor toca ser un poco amarrategui hasta que los engranajes vuelvan a funcionar. Y también tenemos un número elevado y preocupante de lesionados. A cambio hemos descubierto a Javi López, que no es poco.
El futuro es tuyo, Poche. Y de todos.
martes, 15 de febrero de 2011
Carácter
Ojo, que nos hemos levantado poéticos.
Y de repente, el gélido febrero marchitó nuestras esperanzas. Y nos miramos asustados, y creímos que era el fin de un sueño. Y vimos asomar por el horizonte la bestia negra de la resignación. Y bebimos las aguas del olvido y no recordamos que después del invierno llega la primavera. Y la abuela fuma.
Va hombre, va, tanta tontería que tenemos a veces, coño. El próximo partido en Cornellà, el día 27, o cuando quiera el Sr. Roures -a mi casi mejor el lunes, que tengo el fin de semana comprometido con la familia, gracias-, nos pondremos en pie y, en lugar de esa horrible canción llamada Gloria als herois (por Dios, dos de mis palabras más odiadas juntas, es que me dan ganas de invadir Polonia), les daremos animo a los chavales cantando con Nick Cave:
So bring it on
Bring it on
Every little tear
Bring it on
Every useless fear
Bring it on
All your shattered dreams
And I’ll scatter them into the sea
Into the sea.
RCD Espanyol 0 - Real Madrid 1
Todo se desarrollo como una película proyectada en algún punto del universo, en la que no éramos ni meros espectadores, no. Una sensación de extrañamiento, de ver pasar por delante tu vida y no poder intervenir.
Un despertar sudoroso tras una mala noche.
Y salimos del campo, por primera vez este año, como si nos hubieran robado el alma. En parte por una derrota difícil de digerir, en parte por la constante inutilidad de los responsables de seguridad de todo el entorno que se empeñan en cerrar los accesos del centro comercial (no se quienes son ni me importa, pero vaya desde aquí un gran ¡inútiles!).
Nos pudo la ansiedad. Y no pasa nada. Salimos como un torpedorl sessual, desbocados. Nos encontramos jugando contra 10 y …nos equivocamos. No es que seamos peores que hace unas jornadas. No, culés míos, no es que nos dejaramos ganar, que no. Es que no supimos como atacar a un Madrid que tiró de cerrojo y de unas transiciones hipervitaminadas. Nos quemó la pelota, nos encontramos con dos grandes centrales y un medio campo muy trabajado…
Carácter (I)
Miren ustedes, el carácter se forja o se compra. Y el carácter de este equipo se esta forjando esta temporada. Hace unos meses hablaba de actitud, y el equipo ya la tiene. Vayamos paso a paso, asumamos nuestros errores y no nos olvidemos de nuestras virtudes.
Jordi Amat y Javi Márquez se echaron el equipo encima, Verdú la buscó pero no la encontró; Luis, Sergio y Callejón lo intentaron y se perdieron, y nuesto Carlitos titubeó 20 minutos, y suerte que despertó a tiempo. ¿Porqué no jugamos como contra el Villarreal, el Sevilla, el Gatafe? ¿porqué nunca me toca la ONCE?
Aunque la verdadera razón de todo esto es que, en el fondo, somos como somos y llevamos un mes repitiendo delante del espejo no tan solo la palabra maldita, UEFA, sino aquella reservada a los sueños más elevados (champi....) Y claro, los dioses castigan la hibris.
Carácter (II)
Repito: somos 26.000 pericos, ni más ni menos. Seguro que hay unos cuantos miles más que vienen para lo que ellos consideran los dos grandes partidos de la temporada. Pero hay otros que tienen el carnet por tenerlo. Y claro, como setas en el Berguedà aparecieron los merengones.
Y todo el estadio silbo sus cánticos contra el Barça, aún no se han enterado que lo nuestro es personal y no los necesitamos para nada. Sois unos tíos simpáticos que os pusisteis en pie en el minuto 21, y eso me llego a las tripas, pero como decía mi abuela, que no fumaba pero tenia muy mala leche, cada uno en su casa, y Roures en la de todos.
La primavera, finalmente
Y a todo esto, llego el martes. Y vendrá el miércoles. Y miramos la clasificación, y volvemos a sonreír. La mejor manera de superar los miedos es enfrentarse a ellos con una sonrisa. Y devoción, el amor necesita devoción.
Y de repente, el gélido febrero marchitó nuestras esperanzas. Y nos miramos asustados, y creímos que era el fin de un sueño. Y vimos asomar por el horizonte la bestia negra de la resignación. Y bebimos las aguas del olvido y no recordamos que después del invierno llega la primavera. Y la abuela fuma.
Va hombre, va, tanta tontería que tenemos a veces, coño. El próximo partido en Cornellà, el día 27, o cuando quiera el Sr. Roures -a mi casi mejor el lunes, que tengo el fin de semana comprometido con la familia, gracias-, nos pondremos en pie y, en lugar de esa horrible canción llamada Gloria als herois (por Dios, dos de mis palabras más odiadas juntas, es que me dan ganas de invadir Polonia), les daremos animo a los chavales cantando con Nick Cave:
So bring it on
Bring it on
Every little tear
Bring it on
Every useless fear
Bring it on
All your shattered dreams
And I’ll scatter them into the sea
Into the sea.
RCD Espanyol 0 - Real Madrid 1
Todo se desarrollo como una película proyectada en algún punto del universo, en la que no éramos ni meros espectadores, no. Una sensación de extrañamiento, de ver pasar por delante tu vida y no poder intervenir.
Un despertar sudoroso tras una mala noche.
Y salimos del campo, por primera vez este año, como si nos hubieran robado el alma. En parte por una derrota difícil de digerir, en parte por la constante inutilidad de los responsables de seguridad de todo el entorno que se empeñan en cerrar los accesos del centro comercial (no se quienes son ni me importa, pero vaya desde aquí un gran ¡inútiles!).
Nos pudo la ansiedad. Y no pasa nada. Salimos como un torpedorl sessual, desbocados. Nos encontramos jugando contra 10 y …nos equivocamos. No es que seamos peores que hace unas jornadas. No, culés míos, no es que nos dejaramos ganar, que no. Es que no supimos como atacar a un Madrid que tiró de cerrojo y de unas transiciones hipervitaminadas. Nos quemó la pelota, nos encontramos con dos grandes centrales y un medio campo muy trabajado…
Miren ustedes, el carácter se forja o se compra. Y el carácter de este equipo se esta forjando esta temporada. Hace unos meses hablaba de actitud, y el equipo ya la tiene. Vayamos paso a paso, asumamos nuestros errores y no nos olvidemos de nuestras virtudes.
Jordi Amat y Javi Márquez se echaron el equipo encima, Verdú la buscó pero no la encontró; Luis, Sergio y Callejón lo intentaron y se perdieron, y nuesto Carlitos titubeó 20 minutos, y suerte que despertó a tiempo. ¿Porqué no jugamos como contra el Villarreal, el Sevilla, el Gatafe? ¿porqué nunca me toca la ONCE?
Aunque la verdadera razón de todo esto es que, en el fondo, somos como somos y llevamos un mes repitiendo delante del espejo no tan solo la palabra maldita, UEFA, sino aquella reservada a los sueños más elevados (champi....) Y claro, los dioses castigan la hibris.
Carácter (II)
Repito: somos 26.000 pericos, ni más ni menos. Seguro que hay unos cuantos miles más que vienen para lo que ellos consideran los dos grandes partidos de la temporada. Pero hay otros que tienen el carnet por tenerlo. Y claro, como setas en el Berguedà aparecieron los merengones.
Y todo el estadio silbo sus cánticos contra el Barça, aún no se han enterado que lo nuestro es personal y no los necesitamos para nada. Sois unos tíos simpáticos que os pusisteis en pie en el minuto 21, y eso me llego a las tripas, pero como decía mi abuela, que no fumaba pero tenia muy mala leche, cada uno en su casa, y Roures en la de todos.
La primavera, finalmente
Y a todo esto, llego el martes. Y vendrá el miércoles. Y miramos la clasificación, y volvemos a sonreír. La mejor manera de superar los miedos es enfrentarse a ellos con una sonrisa. Y devoción, el amor necesita devoción.
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