jueves, 28 de octubre de 2010

El Genio de la lámpara

¿Recuerdan ustedes aquella gran película de aventuras, El ladrón de Bagdad? Miau, en ese caso, o son mayores (mala suerte) o les gusta el cine de aventuras de antaño, el que fue sustituido por cámaras epilépticas y actores con el glamour clembuterizado.

Pues bien, no se si se debe a este resfriado narcótizante o a que mi cerebro va por libre, que recupero de mi memoria un fotograma, aquel en el que el Genio de la Lámpara se encuentra cara a cara con Sabu (creo que era él), nuestro simpático protagonista. Y lo asocio a la situación actual de nuestro club. Por ejemplo:

Dame argo Genio, unos milloncejos o una copa

-         Si Sabu fuera Sánchez-Llibre, ese hombre que siempre esta en tránsito pero nunca se mueve, ¿le pediría al genio un accionista que ponga 12 millones y se mantenga al margen? ¿O bien pretendería que el genio planificase una campaña de comunicación para que los seguidores nos creyéramos que alguien entrega un talón a cambio de nada?

-         Si Sabu fuera perico, ¿le pediría, con la voz pequeñita, acongojado, una Copa del Rey? ¿o una Europe League? Venga, no sean tímidos. Lo peor que nos puede pasar es que nos castigue con otra temporada de dolor, aunque de momento, parece que el genio esta de nuestro lado.

-         Si Sabu fuera un directivo de TV3 o un político de la sociedad civil metropolitana, ¿le pediría al genio que nos hiciera desaparecer, tras 110 años de continuas molestias? ¿O bien, sin que nosotros lo sepamos, somos translúcidos? Ahhhhhhh que miedo.

Les doy mi opinión:

1.- No me fio de la gente que dice que pone dinero en un equipo de fútbol
2.- No me atrevo a pedir nada. Ten cuidado com lo que deseas, porqué podría hacerse realidad.
3.- No esperemos nada de TV3 ni de los medios locales.

Valladolid 0 – Espanyol 2

No lo pudimos ver, así que poca cosa podemos contar. Qué Álvaro promete, que Coro tiene menos futuro que Benzema con Mou, y que si a Pochettino le molesta una pregunta en las ruedas de prensa, no se corta un pelo. Me gusta.

El Rincón de Metlikovez

Aquí tenemos la reflexión semanal de Rafael Metlikovez en el País, abordando este momento accionarial un tanto complicado. 

lunes, 25 de octubre de 2010

La familia bien, gracias

En estos tiempos tan confusos -por mentirosos, por traicioneros- es un alivio y un orgullo ver como la familia sale adelante. Y no por inercia ni por herencia (ostias, que rima más chunga), sino por ganas, por fe en uno mismo, por respeto a tu pasado. Hay tanto mediocre suelto a nuestro alrededor, que el talento, por pequeño o esporádico que sea, se cotiza al alza.

Y todo se resume en mirarte en el espejo y saber quién eres, sin fustigarte por los errores ni subirte a la parra por los aciertos. Y en no dejarte acobardar por el menosprecio de los mediocres, cuya vara de medir es su propia estupidez.

¿Y esto a que viene, filósofo? Ah, amigos, la vida y el fútbol siempre van de la mano. Y si es el Espanyol, más todavía.

Espanyol 2 – Levante 1

Veinte minutos de escándalo. Así. Un lujo en Cornellà. Un equipo que puso velocidad de crucero y aplastó a su rival, que no sabía cómo ni por dónde lo iban a arrollar en la siguiente jugada. Y, aunque Verdú es el hombre del partido, creo que por fin podemos gritar en voz alta que hemos hecho un buen fichaje: Dátolo.

Dátolo, guapuuuuuuuu
En su primer partido de verdad, vimos a un jugador que desborda, que piensa, eléctrico cuando corresponde y vertical, siempre mirando hacia arriba. Cuanto necesitábamos algo así.

Luego seguimos con la misma película de miedo de siempre, la clásica bajona de la segunda parte. Esto no seria un problema si se reflejara en el marcador la voracidad de los primeros 20 minutos. Estaríamos leyendo en la prensa deportiva ese párrafo clásico: “el Espanyol manejo el tempo del partido en la segunda parte, dejando metros al rival para finalizar con un contraataque que dejo el marcador en un 3-0”. Jajaja, y un cuerno.

Nuestra manifiesta dificultad de hacer goles (noticia: ¡gol de Callejón!) hace que vivamos segundas partes de infarto. Y no lo digo por mi, no, si no por los más de 26.000 asistentes al partido de ayer, que vivimos más de 15 minutos acongojados, contra un rival con diez jugadores cuyo único argumento ofensivo eran los balones a la olla y a ver que sale.

Tenemos una ilusión tremenda. No dejemos que estos tiempos azorosos nos borren la sonrisa.

Paul Shirley, otro tío grande

Si ustedes no han leído aún ningún artículo de este señor, háganlo. Aunque no les guste el baloncesto ni la NBA, como es mi caso. Un ratillo de diversión, ironía y desparpajo garantizado cada semana.


lunes, 18 de octubre de 2010

Un club llamado milagro

Intro

¿Qué, eh? ¿Ahora qué? ¿Quién era el listo que hablaba de actitud, eh? ¿Y el qué criticaba a Luís García? Vale, me la envaino.

Mallorca 0 - Espanyol 1

¿Cómo se transmite la sensación que tuvieron ayer miles de seguidores del Espanyol  mientras seguían el partido? Que digo miles, millones. Vamos a intentar ordenar los pensamientos, entenderlos e intentar transmitirlos incluso para seguidores de galácticos, pixaparfums y portavoces del PP.

1.- Este año conquistaremos el mundo.

2.- Penalty. No nos planteamos que lo sea o no. Nos importa un carajo. Nos han pitado un penalti a favor. Y sabíamos que iba a entrar. No había miedo a fallarlo, solo podía entrar.

¿te he dicho que te quiero?
3.- Expulsión. Un escalofrío recorre la espina dorsal. Solo se me ocurre otra imagen masculina para definir ese momento: nuestro sexo se retrae hasta desaparecer por completo, retráctil y acobardado, como introducido en bolsas de hielo.

4.- Ataque, ataque y ataque. Gozo sin límite. Sabemos que no le vamos a hacer un gol ni al arco iris, pero que sensación de plenitud.



5.- Defensa, defensa, defensa. Orden, repliegue, ayudas. Que sensación intelectual más agradable. Nos sentimos un equipo grande atrás.

Ensaimadas

No se de dónde viene esa enemistad por parte del Mallorca. Ni porque nos quieren tan mal. Algo habremos hecho, pero que al menos nos lo expliquen.

Esta historia me la contó otro perico. Es eso, un cuento. Hace unos años, en la penúltima jornada de Liga, nos jugábamos el descenso (vaya, que novedad). Al parecer, alguien le había prometido unos bombones a los jugadores del Mallorca, que no se jugaban nada. Ya saben ustedes, unos obsequios, unas fruslerías.

El caso es que la primera parte acabo con un 0-2. Al llegar al vestuario, parece que no habían llegado aún las golosinas. Y lo que es peor, no iban a llegar. Así que el chico que no tuvo feeling con Guardiola se enfadó, y con él sus compañeros, y el partido acabo 4-2. Luego lo resolvimos con el Murcia en casa, a Dios gracias.

Minutos musicales

Amigos, amigas, esto es lo que sentimos al acabar el partido. Vamos, que si veo a Pochettino lo abrazo y hasta le doy un beso.